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05/04/2026

Misión Artemis II de la NASA: uno por uno, todos los récords que rompe esta travesía hacia la Luna

Fuente: telam

El lanzamiento de Artemis II, la misión tripulada de la NASA que partió desde el Centro Espacial Kennedy, marcó el inicio de una serie de hitos sin precedentes para la exploración humana más allá de la órbita baja terrestre

El lanzamiento de Artemis II, la misión tripulada de la NASA que partió desde el Centro Espacial Kennedy, marcó el inicio de una serie de hitos sin precedentes para la exploración humana más allá de la órbita baja terrestre.

Con una tripulación de cuatro astronautas �Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen� la expedición no solo superó hasta ahora marcas de distancia y velocidad, sino que también integra avances científicos, técnicos y sociales que están redefiniendo los límites de la presencia humana en el espacio.

La NASA estructuró la misión con pruebas críticas en la cápsula Orión antes de abandonar la cercanía de nuestro planeta. Desde el inicio, la nave alcanzó una órbita terrestre de casi 70.400 kilómetros de altura, una cifra inédita para vuelos tripulados. Poco después, la tripulación ejecutó la maniobra de inyección translunar, iniciando el trayecto hacia la Luna.

El trayecto de Artemis II contempla una distancia máxima de 402.000 kilómetros desde la Tierra, cifra que supera el récord histórico de la misión Apolo 13, cuyo máximo fue de 400.171 kilómetros. La cápsula Orión completará así el viaje tripulado más lejano de la historia, llevando a Koch, Wiseman, Glover y Hansen a convertirse en los seres humanos que más lejos viajaron desde nuestro planeta. De acuerdo con el dossier oficial de la NASA, "durante esta trayectoria, la cápsula Orión alcanzará una distancia aproximada de 402.000 kilómetros desde la Tierra, superando el récord previo establecido por la misión Apolo 13".

El reingreso a la atmósfera terrestre establece otra marca: la velocidad de la cápsula Orión superará los 40.000 kilómetros por hora, incrementando el registro anterior de Apolo 10 (39.897 km/h) y convirtiendo a sus ocupantes en los seres humanos más rápidos de la historia. El retorno incluirá una desaceleración progresiva con la apertura de paracaídas principales y un amerizaje en el océano Pacífico, según describió la propia NASA en su cronograma oficial.

La composición de la tripulación de Artemis II marca una transformación en la historia de la exploración espacial. Victor Glover se convirtió en el primer astronauta afrodescendiente en viajar al entorno lunar, mientras que Christina Koch fue la primera mujer en alcanzar esa región del espacio.

Por su parte, Jeremy Hansen se transformó en el primer no estadounidense en participar de una misión lunar tripulada, representando a la Agencia Espacial Canadiense. El comandante Reid Wiseman, con 50 años, superó el récord de Alan Shepard como el astronauta de mayor edad en aproximarse a la Luna.

"Cuando ves este vehículo en la plataforma de lanzamiento, sabes que va a un solo lugar: va al espacio, y va a toda velocidad", describió Wiseman al referirse al cohete SLS. La misión también estableció la mayor cantidad de personas en el espacio profundo de manera simultánea, superando el registro de Apolo 8.

A nivel operativo, la misión implementó una trayectoria free-return, que permitió a la cápsula rodear la Luna y regresar a la Tierra sin necesidad de maniobras complejas de propulsión. Esta estrategia optimizó la seguridad y la eficiencia del trayecto, según explicó la NASA, y sirvió para validar sistemas de navegación y comunicación para futuras misiones.

El momento más crítico se desarrollará el lunes durante el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna. La tripulación permanecerá unos 40 minutos sin contacto por radio, una situación inédita en la historia reciente de la exploración lunar. Esta fase permite probar sistemas clave y recopilar datos para el diseño de futuras misiones, en particular para Artemis III, que buscará el alunizaje en el polo sur lunar.

La NASA seleccionó al Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) como el cohete más potente construido hasta la fecha, con una capacidad de empuje un 15% superior al Saturno V de las misiones Apolo. Desde la plataforma histórica 39B, utilizada en el pasado por las misiones Apolo y el transbordador espacial, el SLS impulsó a la cápsula Orión en una secuencia de lanzamiento automatizada, con intervención manual sólo en caso de emergencia.

La nave Orión presenta avances tecnológicos de nueva generación. Su computadora funciona 20.000 veces más rápido y tiene 128.000 veces más memoria que las utilizadas en la era Apolo.

El módulo de tripulación ofrece un 57% más de espacio habitable que su antecesor y cuenta con asientos plegables para optimizar el espacio durante la misión. Los astronautas disponen de un baño privado y de sistemas de soporte vital que fueron probados durante los primeros días de vuelo.

Para preservar la salud de la tripulación, la nave lleva una máquina de ejercicios similar a una máquina de remo, que se instala en un ángulo de 45 grados. Los cuatro astronautas deben ejercitarse 30 minutos a diario cada uno �salvo durante el despegue y el aterrizaje� para evitar la pérdida de masa ósea y muscular en microgravedad.

La misión incorpora experimentos pioneros, como el proyecto AVATAR (A Virtual Astronaut Tissue Analog Response) y el monitoreo de parámetros de salud a través del programa ARCHeR (Artemis Research for Crew Health & Readiness).

Estas investigaciones servirán para estudiar el impacto de la radiación, el sueño y el movimiento en el cuerpo humano durante misiones prolongadas en el espacio profundo.

La inclusión de Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense refleja el papel central de la cooperación internacional en el programa Artemis. Según reportó la NASA en su sitio web oficial, la misión se diseñó para sentar las bases de una presencia humana sostenible en la Luna y preparar futuras expediciones a Marte.

El desarrollo del cohete SLS y la cápsula Orión requirió la colaboración de equipos de ingenieros y científicos de distintos países, así como la integración de componentes de última generación. El despliegue de CubeSats internacionales, como el satélite ATENEA de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina, amplió la participación global en la investigación científica y tecnológica vinculada a Artemis II.

La nave también realizará un sobrevuelo lunar a unos 7.600 kilómetros de la superficie del satélite, la marca más lejana que algún humano haya estado, permitiendo a la tripulación observar la cara oculta y registrar imágenes y datos inéditos. Estas observaciones aportarán información relevante para la planificación de futuras incursiones y para el desarrollo de tecnologías asociadas a la vida y el trabajo en el entorno lunar.

La misión Artemis II establece así un nuevo estándar en la exploración espacial, tanto en distancia como en velocidad, diversidad de la tripulación, tecnología y cooperación internacional. El viaje de más de un millón de kilómetros en diez días representa el primer trayecto tripulado más allá de la órbita terrestre en más de cincuenta años.

El próximo desafío será Artemis III y IV, esta última tiene como objetivo el alunizaje en el polo sur lunar y el inicio de una etapa de presencia humana continua en la superficie de la Luna. Según los cronogramas de la NASA, esta misión podría lanzarse en 2028 y superar el récord de permanencia humana en el satélite, establecido por las misiones Apolo.

El legado de Artemis II no solo se mide en cifras y récords, sino en la apertura de una nueva etapa para la humanidad en el espacio profundo, con la mirada puesta en Marte y la consolidación de una red internacional de cooperación científica y tecnológica.

Fuente: telam

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